Nunca me permitas, Señor, convertirme en esas personas que lo
saben todo.
Nunca quiero ser Señor, de esos que no dudan antes de opinar, de esos que están muy seguros de lo que piensan y más todavía de que deben hacer que el mundo lo sepa. Nunca me permitas señor, estar tan segura de mis razonamientos que no dé lugar a escuchar los del otro. Nunca me permitas señor, que hable sobre una persona como si fuese algo objetivo, como si pudiese leerse sólo desde un punto de vista, sólo desde la experiencia que yo tuve la oportunidad de vivir. Como si lo que alguien es, pudiera bajarse de lo que muestra o lo que les muestra a ellos.
Nunca quiero ser Señor, de esos que no dudan antes de opinar, de esos que están muy seguros de lo que piensan y más todavía de que deben hacer que el mundo lo sepa. Nunca me permitas señor, estar tan segura de mis razonamientos que no dé lugar a escuchar los del otro. Nunca me permitas señor, que hable sobre una persona como si fuese algo objetivo, como si pudiese leerse sólo desde un punto de vista, sólo desde la experiencia que yo tuve la oportunidad de vivir. Como si lo que alguien es, pudiera bajarse de lo que muestra o lo que les muestra a ellos.
Me ha tocado compartir con personas que critican todo, con
personas que opinan de todo, muy seguros de sus opiniones. Me ha tocado compartir
con personas que hablan de otras personas, como si estuvieran dentro de su
cabeza, dentro de sus corazones. Me ha tocado compartir con personas que están
seguros de que tienen la razón en cada cosa que dicen. Me ha tocado compartir
con personas que no miden lo que sus opiniones expresadas pueden producir en el
corazón del que los escucha. Me ha tocado compartir con personas que hablan sin
pensar lo que dicen, como si las palabras no tuvieran valor, como si las
palabras no resonaran después en quien las recibe.
¿Acaso no los incomoda la duda? ¿Acaso nunca eligieron mal?
¿Acaso nunca se equivocaron?
Y me di cuenta que es insostenible, me di cuenta que es
inconvivible, me di cuenta que nunca quiero ser alguien así. Prefiero quedarme
con el beneficio de la duda. Prefiero pensar que debe haber alguna explicación
que yo todavía no encontré. Prefiero confiar a pesar de las experiencias
pasadas. Prefiero creer que el corazón del hombre es bueno, siempre. Prefiero
ser yo la que me equivoque antes de condenar a otro a una opinión rígida y
certera. Prefiero quedarme callada antes de hablar algo que encadena.
Sólo tengo miedo, de que al no poder soportarlo, me esté
convirtiendo de a poco, en lo que no quiero que me permitas ser.
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