jueves, 6 de marzo de 2014

Mis memorias de Lwena

El P. José me pidió un día que escribiera mis “memorias” de Lwena, que dejara por escrito todo lo que había vivido. Y la verdad es que me pareció imposible. No porque no quisiera compartirlo, ni porque haya sido poco, sino porque no sé cómo escribir tanto, no sé cómo escribirlo sin limitarlo, sin sacarle color. Fue una experiencia tan linda, tan grande, con tantas cosas que escribiéndolo iba a parecer menos. Pero igualmente voy a intentarlo y espero poder trasmitir mucho.  Y para hacerlo pensé en separar la experiencia en tres virtudes. Una experiencia de caridad, una experiencia de fe, y una experiencia de esperanza. Y así voy a describirla.
Fue una experiencia de caridad porque me encontré con una comunidad religiosa que entregó su vida por una misión, por un pueblo, por amor. Una comunidad que dejó todo, su tierra, sus costumbres, sus familias, sus amigos, todas las cosas que para cualquier persona son importantes. Una comunidad que deja sus corazones en una obra, una obra que es un nuevo “todo” en su vida. Y siendo esa misión todo lo que tienen, generosamente la compartieron con migo. Abrieron esa puerta, ese nuevo todo suyo, para que yo pueda ser testigo, y experimentar la grandeza del amor de Dios.
Fue una experiencia de caridad porque me encontré con un pueblo que ama, con un pueblo angolano que todavía no occidentalizó el corazón. Que no tiene miedo a amar, a compartir, a darse, sin esperar nada a cambio. Me acuerdo de una ocasión, encontramos un chico perdido, máximo 4 años, y yo salí a buscar a la madre, y no la encontré y me trabé, no supe responder, no sabía qué hacer. Y se hacía de noche, y uno de los trabajadores, como si fuera normal, y sin ninguna duda, lo agarró y lo invitó a su casa, lo bañó, le dio de comer, y lo cuido hasta que apareciera alguien que lo buscara. Y me di cuenta que yo me había justificado diciéndome que “había hecho todo lo que podía”, pero mi amor llegaba hasta ahí, amar más era comprometerme demasiado. Como esa, miles de experiencias en las que aprendí que estaba en un lugar donde me estaban enseñando a amar, de verdad y sin límites.
Fue una experiencia de fe, porque me encontré con una comunidad que tiene el corazón puesto en Dios. Que trabaja mucho, pero en oración. Que hace de cada momento, de cada actividad, una excusa para estar en comunión con Dios, o pidiendo, o agradeciendo, o solo haciéndolo presente. Con una comunidad consiente que tiene limitaciones, pero que confía en Dios. Una comunidad que tiene muy en claro cuál es su objetivo, y por eso trabaja en silencio y con humildad.
Fue una experiencia de fe, porque me encontré con un pueblo que busca a Dios, que tiene sed de Dios. Con un pueblo que sabe que sin Dios la vida no tiene sentido. Una vez fui con algunos jóvenes del grupo de misión a visitar una casa, una casa muy pobre, donde vivían una señora, con su marido, su hijo y su hermana, ninguno trabajaba ni vendía asi que ya no tenían ni comida para alimentarse ellos cuatro. Pero charlando de la oración, la señora me dijo “¡Cómo voy a olvidarme de rezarle a Dios si es mi padre, si el me hizo!”. Y sonreí, y tuve que hacer silencio, ya estaba todo dicho.

Y fue una experiencia de esperanza de un pueblo que salió de una guerra, terrible, pero que hoy con alegría esperan y trabajan por la paz.
 Y fue una experiencia de esperanza, porque lamentablemente en mi país, en mi casa, en mis círculos sociales, no hay reunión en la que no se diga alguna frase como “estamos mal!” o “Este país se está yendo al tacho” o “los jóvenes de hoy en día..”. Pero yo freno, y pienso, que por más que pasen muchas cosas, que probablemente sean ciertas. Mientras todos se quejan, hay un hermano rezando el buen día con un montón de trabajadores, y sentado en el campo de juego del centro juvenil intentando llegar al corazón de los jóvenes. Mientras todos se quejan hay un padre que se dedica a estimular y acompañar cientos de jóvenes de una parroquia y de una escuela. Mientras todos se quejan hay un padre que prepara su auto y sale, a visitar personas que el mundo entero se olvidó que existían. Mientras todos se quejan, yo tengo en el corazón, la certeza de que todo va a estar bien. 

lunes, 24 de febrero de 2014

Todas las cosas que diria..

Me estoy yendo, son mis ultimos dias, empiezo a cerrar etapas, momentos, experiencias, relaciones. Pienso en lo vivido y se me cruzan caras, muchas caras, personas, corazones..
pero vine a escribir lo que te diria, y voy a intentar hacerlo..
Primero que nada quiero decirte gracias, por haberme acompañado tanto. Quiero agradecerte por cuidarme. Quiero contarte que para mi todo esto fue muy especial, que yo nunca lo habia vivido, y vos me diste, queriendo o sin querer, el espacio, el lugar, la comodidad, el coraje. Me llevo todo eso en el corazon, gracias por ayudarme a crecer. Despues quiero pedirte perdon, por que hoy me doy cuenta, que muchas veces fui yo, el obstaculo en el camino. que sin darme cuenta te queria para mi, y no deje que estuvieras para los demas. Quiero pedirte perdon por que yo no creo en estas cosas. Por que jamas las defendi y mi opinion no cambia ahora, permiti que nos metieramos en una situacion que ni te enseña a vos, ni me cuida a mi. Di lugar a no cambiar el rumbo, a no mostrarte la verdadera libertad en la que me gusta vivir.
A vos te diria que sigas asi, que no bajes los brazos, que nunca te olvides que hay un Dios que en secreto nos esta cuidando. Que hay un Dios que acompania cada una de esas almas que vos vas juntando. Que no dejes de confiar, en que si se las entregas, El las abraza y las cuida. Te diria que seas paciente, que todo el esfuerzo vale la pena. Que por mas que a veces se vea obscura, siempre hay un fueguito que vale la pena seguir alimentando.
A vos te diria que bajes los ojos, que mires el piso, que mires la tierra, y que mirandola te hagas parte de ella, para poder ser soporte, de todos esos jovenes que a vos se entregan. Pero con el corazon lleno de Dios, lleno de vida. Que tengas paciencia, que ames, que de lo demas Dios se ocupa, el lleva la cuenta de cada uno, ,vos no tenes que mirar para el costado, se parte del polvo, y mira para arriba, y encontrate con todos esos corazones jovenes que pusieron a tu alcance.
A vos te diria que frenes y pienses, cual es para cada uno la mejor manera, de trasmitirle ese Dios del que estas enamorado. Que sigas buscando la manera de hacer posible ese compartir, de darles a conocer al que te cambio la vida, al que se gano tu entrega.
A vos te diria que estes atento, para que las palabras sean las justas. Te diria que estes atento, para poder conocer bien a tu gente, te diria que te tomes un buen tiempo, para conocer ese equipo, pero que despues de haberlos conocido, te entregues tambien, que no intentes cambiar todo, que no se haga a tu manera. Que se haga a la manera de Dios, asi como cada uno pueda, que confies y entregues, que acompanies, sin anular, que estimules y movilizes, pero siempre con el corazon apostando en los tuyos.
A vos te diria que pienses, que dejes de actuar y que mires, que reconozcas la realidad en la que te metiste, que calles y aprendas a escuchar, escuchando se aprende, y haciendo silencio se escucha. Los demas tienen mensajes divinos para mostrarte, pero solo si les das el lugar. Te diria que pienses, que frenes y que te plantees, como podes vivir estos meses, sin desperdiciar.
A vos te diria que te admiro, que me incomodaste en su momento, pero por que yo no estaba parada en un buen lugar y me lo hacias notar. Que laburaste la mision como un obrero, ladrillo por ladrillo, y te quedaste solo, y lo seguiste haciendo, y con el corazon en Dios, no se te movio un pelo. Admiro tu fe, admiro tu fuerza.
A vos te diria que conozcas, que por ir con tanta prisa no se te vayan a pasar corazones, que a veces es mejor hacer silencio, parar y mirar, quienes son los que tenemos al lado. Tambien te diria que me abriste los ojos, que espero que lo sepas disfrutar, que aproveches la mision, que Dios te acompania, no te vayas a olvidar!
A mi me diria tantas cosas! tantas que no si si voy a llegar. Que creo que muchas veces me equivoqué. Pero que todavia hay, mucho camino por caminar, que hay que ir en casa, hay que vovler a empezar. Que hay que elegir, sin miedo. Que estes atenta cuando vuelvas, que va a volver a pasar, no pierdas el foco, sabes para donde hay que caminar.