jueves, 17 de octubre de 2013

Estoy viviendo en Lwena

Quiero escribir, y tengo muchas cosas para contar, pero a la vez no tengo nada. Nada demasiado profundo, no se que es lo que esperan, pero si de echos, sucesos o cuentos se trata puedo contar muchos detalles. 
Empiezo por lo básico porque me di cuenta que esta costando mucho imaginarse mi realidad  acá, voy a intentar describirla un poco aunque no sé si voy a lograr que vivan algo de esto que estoy viviendo. Estoy viviendo en Lwena, provincia de Moxico, a 1000 km adentro de la costa, en una provincia donde la guerra civil fue muy fuerte, donde todas las semanas cambiaba la autoridad que estaba al mando. Una semana Moxico era del gobierno y había que comportarse de una manera para poder sobrevivir, y a la semana siguiente la "UNITA" (No sé si se escribe así porque por  suerte solo escucho historias), el grupo de rebeldes que estaba en contra del gobierno lograba conquistar la ciudad y la forma de vivir y de manejarse era completamente la opuesta. Estoy viviendo en Lwena, donde el pueblo sigue con miedo, miedo a expresar su opinión, miedo a defenderse, miedo a cumplir su papel como ciudadanos Angolanos. En Lwena donde el típico "ocupate de tus asuntos y no te metas en nada que no sea indispensable porque te metés en un kilombo" es la ley primera. Donde aparte de el analfabetismo de la generación adulta, la gente no quiere educarse, no quiere saber más de lo necesario para vivir, como si hasta saber fuera peligroso. Gracias a Dios la guerra ya acabó y de a poco la comunidad vuelve a construirse, muy de a poco. La esperanza está puesta en los niños, las "crianzas" que hoy están yendo a la escuela y por lo menos la primaria la van a terminar. Son pocos los que se especializan en educación un poco superior. Recordemos que todavía saber es desconocido y lo desconocido, como en cualquier lado del mundo, asusta. Como si la guerra hubiese sido poco para implantar miedo en la sociedad, tienen también muchas costumbres, tradiciones típicas de la gente del interior que también los encierra y los limita. Tienen mucho miedo a los "Fetizos" o a la/el "Feticeiro". El feticeiro es una especie de Hechicero, mago, o eso es lo que al menos yo comprendo, que tiene que estar contento por que si no manda alguna maldición al pueblo o a la aldea y la gente se enferma, o se muere. Los fetizos son gente acusada por haber tenido la culpa de alguna desgracia. Es bastante normal que después de una muerte (que acá las muertes son MUY comunes, pero MUY!) La familia del fallecido vaya a ver al feticeiro para que él les diga de quién fue la culpa, y ese va a ser aislado, torturado, escluído y por que no también asesinado. Muchos niños de la calle, son niños que sus familias abandonaron por ser acusados como fetizos. Hay aldeas enteras que fueron abandonadas, donde las casas siguen en pie pero los pueblos se trasladaron por que en el lugar había caído alguna especie de maldición. Hoy son pocos los que descreen de estas tradiciones. Muy pocos. 
Estoy viviendo en Lwena, donde hace muy poco (no más de un año) llegó la electricidad, a una parte del pueblo. Donde todavía no tienen agua, donde los chinos monopolizaron el mercado del agua, vienen con sus camiones y juntan agua del río que después la venden. Y la gente sale a comprar bidondes de agua del río que no es ni cerca de potable, para beber, cocinar y bañarse. (Si no se bañan en el mismo río del que después van a ir a sacar agua para beber). En Lwena donde no existe la organización de la basura, entonces las calles son el mejor lugar para desechar todo tipo de basura que puedan generar. 
Estoy viviendo en Lwena, donde a los 20 años ya estás juntado y tenés por lo menos 3 o 4 hijos, donde la salud y la educación sexual no tienen ni un rincón en la cabeza de la gente. Hay un gran número de muertos por sífilis, hepatitis o incluso SIDA.Si no me equivoco, Angola es el país con más SIDA del mundo. Estoy viviendo en Lwena, donde a los niños varones después de haber cumplido los 12 años en la mayoría de las familias son separados de la casa, les dan un cuarto especial por que tienen que comenzar el período de reproducción. Estoy viviendo en Lwena, donde fuera de lo que es el pueblo, la gente no habla portugués todavía, hablan Choque o Umbundu, Kimbundu, o algún otro idioma tribal. 
Estoy viviendo entre mujeres con pelo postizo, es muy raro ver a una mujer que use su propio pelo por que el pelo "afro" no es un mito, el pelo es duro y crespo y si pueden compran extenciones trensadas que cocen a sus cabezas rapadas o incluso pelucas, bien. Y si no se hacen trenzas cocidas con su propio pelo que no van a lavar en varios días por que tardan HORAS en peinarse. No puedo explicar la mezcla de admiración y envidia cuando las mujeres, niñas, adolescentes y adultas ven mi pelo "occidental". 
Estoy viviendo con gente que come Fungi, una especie de polenta hecha de harina de una raíz que todavía no conseguí entender muy bien qué es. Pero se que cocinan una polenta, blanca y sin sal que es la comida favorita de muchos, o la única comida que comen o pueden comer. Estoy viviendo entre población negra, con niños que temen del hombre blanco, por lo que las crianzas mas chiquitas si me ven y no me conocían de antes se ponen a llorar del miedo.
Estoy viviendo entre un pueblo que está conociendo de a poco lo que es la iglesia católica, y entre una iglesia que está haciendo lo posible por respetar la cultura local y adaptarse a la forma de la gente sin ir encontra de sus principios religiosos. Estoy viviendo entre una comunidad de Salesianos, que hacen obras, muchas obras, escuelas, puestos de salud, centros juveniles, capillas, parroquias, entre otras. Entre una comunidad salesiana que enseña oficios a los hombres adultos y escuela a los niños. Entre una comunidad que cree que los niños tienen derecho a jugar, y organizan todos los fines de semana visitas a distintos barrios o aldeas donde van a hacer "oratorio", una serie de juegos con los niños del barrio que si es posible luego termina con alguna oración, pero que los chicos aprendan jugando es el principal objetivo. 
Estoy viviendo en Lwena, donde la comunidad de blancos (no chinos) es bastante pequeña, y los que estamos nos conocemos y nos apollamos como si no hubiera fronteras entre nosotros. No importa si sos italiano, portugués, argentino o qué, pero sos blanco.
Estoy viviendo en la casa de los padres todavía, en una habitación con un baño, que ya está siendo cada vez más mi hogar. Ayer me conseguí un pedazo de espejo y ahora mi baño está casi completo! Digo todavía porque en Noviembre viene una voluntaria Eslovaca mujer y nos van a dar una casita aca en frente para que vivamos juntas. Viven en otra casa, acá a la vuelta, dos voluntarios varones, un cordobés y un brasilero, que la verdad es que después de un poco más de una semana ya son casi mi familia, vienen a la casa de los padres a comer y yo voy casi todos los días para su casa a pasar el rato y por que no tomar unos mates. En la esquina de lo de los chicos vive un voluntario de una ONG, Italiano, Stefano, que nos invita todos los sabados a cenar a su casa junto con otra voluntaria, pero de la OMS, una Portuguesa que vive con las hermanas. Nos vamos turnando cada semana para ver quién cocina alguna comida típica de su país. Santi el cordobés ya hizo un asado y este sabado comimos bacalao hecho por Susana, la portuguesa. Voy a ver si consigo carne buena para hacer unas milanesas alguna vez. 
¿qué más? Estoy viviendo con tres padres, el padre Jojo, un indiano, el padre Mauro, Italiano, el padre Luis, creo que es Italiano también. Y con el hermano Gastón, un cordobés muy agradable y cercano. El padre Jojo es el director de la comunidad, "el comerciante" le decimos por que todo es vender y comprar y hace de todo un negocio jaja. Además es adicto a las llaves jajaja todo tiene cerradura y alguna llave o algún candado. Cuando entré al centro de salud me dio una bolsa con al menos 40 llaves de las distintas rejas, puertas, candados, depósitos o armarios.  El padre Mauro es el que está encargado de la pastoral, de la escuela y de los jóvenes. El padre Luis no está mucho en casa por que sale con su auto a visitar las distintas aldeas que hay en los alrededores de Lwena. Hay cerca de 170 comunidades diferentes a las que va a dar misa, confesar y preparar grupos de catequesis junto con algún local que hable Choque o Umbundu para poder comunicarse con la gente. El hermano Gastón se ocupa del centro profesional, donde enseñan oficios y del centro juvenil, un edificio enorme, que ahora está en refaccionamiento, pero donde igual existen grupos de baile, teatro, capoeira, una radio, grupos de distintos deportes, y un montón de actividades. Santi, el cordobés, es arquitecto, y está ocupandose de la refacción del centro juvenil, principalmente. André, el brasilero, es sociologo, y está llevando adelante un proyecto de sanidad en las distintas aldeas, donde planifican obras para hacer bombas de agua y enseña a la gente a usarla correctamente y verifica distintas necesidades. 
En la parroquia hay un montón de grupos distintos que llevan a cabo su actividad durante el fin de semana, grupos de confirmación, de oración, de misión,de rosario, de vocacionados, cursos de distintas cosas, seminarios de alcoholismo o de distintos temas que los jovenes quieran tratar. Está abierta a las necesidades y exigencias que los jóvenes necesiten.
Yo todavía estoy buscando cual es mi lugar. Lo primero que hice fue meterme en el centro de salud, un centro que se abrió en la época de guerra por que era necesario para la gente y que ahora está medio dejado de lado por la comunidad salesiana, pero sigue funcionando y es uno de los principales centros de salud de la ciudad. Estoy trabajando como bioquímica en el laboratorio, hago extracciones y análisis de las típicas enfermedades (sífilis, fiebre tifoidea, hepatitis, paludismo, entre otras cosas). La realidad es que estar encerrada en el laboratorio no me divierte demasiado y me puso bastante nerviosa al principio. Pero pude charlar con el hermano Gastón y me abrió las puertas de la escuela para que vaya a dar una mano cuando quisiera. El otro día fui y una profesora había faltado asi que me quedé a cargo de una hora libre que tenían los alumnos de sexto grado. Eso me entusiasmo MUCHO más. También estoy viendo si empiezo a dar una mano en el grupo misionero de la parroquia, pero todavía no tuve contacto. 
Estos últimos dos días acompañé al Padre Luis a recorrer unas aldeas a masomenos 30 km de casa, fuimos, dio misa, compartimos con la gente, les llevamos algo de ropa que el padre había conseguido e hicimos oratorio con los chicos. Nos acompañó Tía María, una Angolana que trabaja en casa limpiando y cocinando que tiene un espíritu misionero enorme. Lo acompaña al padre Luis por que habla Choque y Umbundu y organiza charlas con las mujeres de las distintas comunidades y juegos con los chicos. Es una persona incríble.
También conocí a Alegría, un Angolano de 26 años. Trabaja en la obra del centro juvenil y participa del centro profesional. Alegría dejo embarazada a su mujer cuando tenía 17 y ella tenía 14. El primer mes se fue y la dejó,tenía mucho miedo y sabía que no tenía plata para mantener esa familia, pero después se dio cuenta que no daba y volvió. Habiendo vuelto tuvo problemas con el alcohol, después tuvo una riña callejera con otro de la misma banda y estuvo preso. Salió de la carcel pagando una fianza de 60000 Kz (como 6000$ arg) que fue ahorrando de a poco y consiguiendo prestado y cuando salió de la cárcel dejó el alcohol y se fue a vivir con su mujer con la que tuvo dos hijos más. Hoy se está construyendo una casa en Kalunginge, una comunidad a unos 5 km de Lwena en la que se encarga de hacer oratorio con los chicos, SOLO, todos los domingos. Son al menos 50 niños que él anima y da catequesis. Hoy está esperando a terminar su casa para casarse con su mujer y poder comulgar. Hoy me dijo, en noviembre me caso y lo primero que quiero hacer es comulgar! Nunca conocí a alguien con tantas ansias por la comunión! es un ejemplo de vida enorme y un ejemplo para la comunidad inmenso. Está estudiando para terminar el colegio, hoy Santi le dio una clase de matemática, está aprendiendo superficies para poder calcular la cantidad de mosaicos que necesita una habitación, para poder hacer la cuenta cuando algún empleador se lo pida. Es conmocionante e inspirador verlo luchar todo el tiempo.
Ahora es tarde y no se me ocurre mucho más para contar pero prometo ir poniendolos al tanto. Espero que de a poco vayan compartiendo esto con migo.

2 comentarios:

  1. Mili, gracias por compartir tanto, leer fue como estar viviendolo a tu lado.
    TK
    Mami

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  2. Hoy, Con Cris, mi profe, leímos asombradas , toda tu interesante crónica.Es increíble , tanto tus vivencias, como el mundo que describes. Sigo rezando cada día por vos. Ahora nos reuniremos el día de la madre y sé cómo Gusty te va a extrañar, como todos nosotros . Cada vez,estoy más orgullosa y doy gracias por ser tu abuela. Un abrazo, Nani

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