domingo, 29 de septiembre de 2013

Segunda Reflexión en Angola

Acá estoy, Escribo por acá porque después de pensarlo me pareció lo más oportuno. Y los pongo a ustedes, por que creo que pueden compartir esto con migo. Pongo segunda porque la primera la escribi anoche en un cuadernito que me traje, pero me di cuenta que escribir a mano me cansa y dejo de poner cosas por vaga asi que prefiero escribir aca y no escatimar palabras, es más no se si esto lo hubiese escrito jaja.
¿Qué quiero escribir hoy? tengo una mezcla de palabras en castellano y portugues que si se me escapa alguna fue sin querer. Ayer llegué y me sentía en otro mundo, no otro continente ni otro país, otro planeta. La gente es distinta, el color, la cara, la ropa, los modos, las palabras, todo. Me sentia una extranjera (aunque lo era) total. pero una voz adentro mio me decia que era el primer dia, que tuviera paciencia, que no pretendiera llegar y sentirme en casa, no iba a  pasar. y tenía sentido. Entonces dentro de la angustia por no encontrarme empezo a crecer la paz, la espera, la esperanza mejor dicho. Y luego me acordé, como si fuera algo que uno puede acordarse y olvidarse como si no tuviera importancia, que toda esa gente, de otro color, con otra ropa, otros modos, otras palabras y otras caras, tienen un corazón como el mío, un Dios que los acompaña como el mío, y me acordé que muchas veces dicen que los ojos son la ventana del alma. Entonces pensé, si yo quiero sentirme como en casa, voy a tener que empezar a mirar a los ojos, a intensificar las miradas, a buscar esos corazones y ese Dios que para mi son "casa". Y después, mis pensamientos no son muy temporales, sino una linea de razonamientos q vienen uno atrás del otro dentro de mi cabeza, pero bueno, es la unica manera que encuentro de escribirlos.. después dije, claro, que boluda, la comunión. Y si, siempre fue el secreto y siempre lo será. Lo que me sostuvo en el dia de hoy y me va a seguir sosteniendo es eso, la comunion con Dios en el corazón del otro. 
Hoy ya me desperté de otra manera, sabiendo que hoy iba a ser diferente. Fui a caminar temprano en la mañana por el barrio donde vivo en Luanda y ya las caras raras eran caras de personas, personas con corazones. Y resulta que cuando vos mirás al otro queriendo VER, el otro se da cuenta y te sonrie, te saluda, aunque sea un movimiento de mano, una bajada de cabeza, un gesto de aprobación. 
Después más tarde fui a Lixeira, una villa en pocas palabras, que queda cerca de acá donde vivo. Entramos y las calles son finitas como en toda villa, y si se pueden llamar calles por que la superficie por donde pasa la camioneta está muy lejos de ser llana. Ibamos a visitar una familia misionera que vive ahi adentro, desde que entramos hasta que nos fuimos la gente no paro de saludarnos desde el otro lado de la ventana de la camioneta, niños que gritaban saludos, señoras que sonreían, jóvenes que saludaban. Los salesianos han hecho una obra super valiosa en ese barrio. Se lee en el cariño de la gente. Llegamos a la casa de la familia misionera y nos sentamos al rededor de una mesa a tomar mate con galletitas, me sentí en Santiago, me sentí en casa de nuevo, la familia es Rosarina asi que charlamos en castellano y todo, pero algo faltaba, era demasiado en casa, yo quería salir a conocer a toda esa "no casa" que había afuera. Igual me lleno el alma y fue una experiencia que voy a usar de sostén para los momentos donde me haga falta.
Después de almorzar con los Salesianos de Lixeira fuimos a visitar la escuela de 4500 alumnos que hicieron en el barrio, caminaba entre los guardapolvos, porque resaltaban más los guardapolvos blancos que otra cosa, y de vuelta caras, miles de caras nuevas, pero también algunos saludos. Supongo que la cantidad me abrumó un poco. Pero de regreso en la casa de los salesianos, me encontré con tres mininos, tres niños que me miraron con cara de "sos demasiado blanca" jajaja pero con curiosidad y con una sonrisa en la cara, en seguida me miraron a los ojos, me saludaron y sonriendo me pregnutaron como me llamaba, querían agua asique los ayude a conseguir un poco, fue mi primer momento concreto en el que dije "esto quiero hacer yo". Después de un rato aparecieron como 5 más, cada uno vino y me saludo, no hizo falta mucho movimiento de mi parte ni muchas palabras, palabras no tengo demasiadas por que el idioma me frena bastante, aunque si intento hablar me entienden. Y más tarde me cuentan que todos los niños que me habian saludado son los famosos "mininos da Rua", los niños de la calle que los Salesianos acogen e intentan conseguirles un hogar una vez que estos estén listos y decididos a dejar la calle.. Y de vuelta la lamparita se prendió "claro boluda, es el pobre, en el corazón del pobre y el necesitado va a estar siempre Jesús esperandote para comulgar con vos, para darte un mimo". Y así miles de imágenes y gestos, y miles de ideas que van apareciendo, y es el segundo día, imagínense si tengo que escribir todo! Quería contarles para que vayan viviendo un poco esto con migo, para que estén tranquilos, porque yo estoy tranquila, y para que confirmen la certeza de que Dios me acompaña, acá está y de a poco se va haciendo cada vez más presente. 

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